Todo el mundo se muere

Esta frase la lanzó Dr. House en el último capítulo de esta historia que termina después de ocho temporadas y 176 episodios.

Tranquilos, no voy a hacer spoilers en esta columna (aunque estoy segura de que la mayoría de alguna manera ya dio con este capítulo), lo que me gustaría plasmar aquí es la herencia House en la cultura popular.

Como punto de arranque, quiero hacer la reflexión de cómo para un actor, un buen papel puede ser la diferencia entre marcar a toda una generación o ser simplemente un segundón de la pantalla grande. Por ejemplo, Sarah Jessica Parker, quien estaba destinada a ser conocida por todos pero por nada en específico, se convirtió en la heroína de las solteras liberadas del 2,000 y por supuesto en un ícono de la moda.

El caso de Hugh Laurie me resulta similar, no estoy comparando la capacidad actoral de uno y el otro, pero si tomamos en cuenta que lo que más eco había tenido en la trayectoria de Laurie antes de House fue la película “Stuart Little”, la afirmación de que hay un Laurie antes y después de esta serie es correcta.

Ahora, ¿qué le hizo House a la primera y parte de la segunda década de los 2,000? No sé si me equivoco pero creo que hizo que la amargura y el egoísmo se vieran como dos cualidades dignas de ser compartidas.

Este personaje gris, agrio, hostil, difícil y ególatra se convirtió en un modelo a seguir, de repente el cojear y usar un bastón era el símbolo de que se convivía con la filosofía de House, del genio que sabe que es lo suficientemente inteligente como para despreciar a los demás, pero que de repente es capaz de mostrar destellos de humanidad.

Como todas las series, House tuvo momentos memorables, para mí uno de ellos es el capítulo “House’s Head” de la temporada 4 (que por cierto fue premiado con un Emmy) o cómo olvidar el episodio en el que Dave Matthews apareció como invitado especial batiéndose en un duelo actoral con Laurie (a quien es casi imposible superar pero podemos decir que fue digno); aunque, el nivel emocional de la pieza en la que se revela el por qué de su cojera y de su relación con Stacey (Sela Ward) era simplemente sobrecogedor.

Termina la vida del doctor que se burló de todos hasta el último minuto (cuando vean el último capítulo me darán la razón), que diagnosticaba lo indiagnosticable aunque tuviera que terminar con la reputación de sus pacientes y que usaba el sarcasmo como moneda de cambio para interactuar con los suyos… definitivamente queda un hueco en la televisión que habrá que llenar, así que habrá que esperar a ver quién será el nuevo personaje icónico de la próxima década, mientras tanto, en lo que esperamos, podemos recurrir a las repeticiones de House.

Lee esta columna publicada en ENTERmedia en la página: http://www.entermedia.mx/2012/06/vtv-todo-el-mundo-se-muere/

Anuncios

Deja un comentario