Después de Lucía

Pocas veces una película me ha dejado así… la sensación desde el minuto uno es de tristeza y al cabo de dos horas se convierte en indignación, coraje, duda y miedo.

Con respecto al lenguaje cinematográfico tengo mis desacuerdos, no entiendo por qué, si tenemos fotógrafos mexicanos que han logrado hacer historia en este tema, en esta ocasión tenemos que lidiar con una que es francamente deficiente, así como un audio que en los primeros minutos no permite que nada se entienda, sin embargo, aquí lo que vale es la historia y la forma de Michel Franco de contarla.

Un día antes del estreno de esta cinta, estuve con un amigo hablando del tema, él me dijo que cuando cursó la preparatoria había sido víctima de bullying y que ésto había sido tan duro que incluso al terminar, dejó pasar un año antes de volver a enfrentar un aula, sumado a que esta semana se dio a conocer en los medios el caso de Amanda Todd, una adolescente que no soportó el acoso y decidió suicidarse, la película de Michel llega en el momento ideal y, aunque periodistas malintencionados como Carlos Loret de Mola le dieron a entender durante una entrevista que estaba aprovechando un tema de moda, agradezco que esto se denuncie en la pantalla grande.

No voy a hace spoilers de la cinta pero, la actuación de Tessa sacude, rompe el alma ver cómo una adolescente va acabándose después de lidiar día con día en la escuela con situaciones humillantes que hacen que de inmediato pensemos “¿qué pasa con los abusadores?, ¿no hay un sólo momento de conciencia o alguien que tenga los pantalones de decir: ya déjenla en paz?”.

Los silencios dicen más que un score en esta película en la que se denuncia una situación de abandono de un padre deprimido que no puede ver más allá de su dolor, de una escuela particular en la que tienen en las narices un problema que prefieren no enfrentar y el vacío de una generación retratada como despiadada…

Me queda claro que la tecnología nos rebasó y en esta era de smartphones y redes sociales, un niño abusado no puede tener paz al terminar el día escolar, se puede estar desencadenando un infierno en mensajes de BlackBerry messenger sin que nadie ni siquiera lo sospeche.

“Después de Lucía” es dura, es cruda y es cruel, pero logra su objetivo, desde que la vi no he dejado de pensar en ella y espero que así como yo, muchos más sean sacudidos por su historia.

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