Sólo hay una reina y se llama Madonna

Y es cierto, aunque han surgido figuras que en su mejor momento son comparadas con ella, al final sólo Madonna permanece, sigue proponiendo y es capaz de generar las emociones que tuve la fortuna de poder vivir en carne propia el domingo 25 de noviembre en el Foro Sol.

God Save the Queen

Si bien odié que saliera casi tres horas después del horario citado en el boleto, tengo que decir que cada minuto de la espera valió la pena, el “MDNA Tour 2012” es el resultado del trabajo de una mujer que intuyo es perfeccionista, maniática del control y sobre todo, talentosa y con una visión fuera de lo común de cómo es posible lograr un show que robe la atención de más de 50 mil personas minuto a minuto y que éste no caiga.

Quizá la elección de temas no fue la mejor, pero hay que aceptarlo, es imposible ir a un concierto de un artista con su trayectoria no quedarse con un sentimiento de desilusión porque faltaron “x o y” canciones.

Para mí, y supongo que para muchos, el momento cumbre del show llegó con “Like a Prayer”, no sólo por lo que esta canción representa y significa en la historia del pop contemporáneo, si no que el vestuario, coreografía, iluminación y montaje en general me hizo transportarme a esos performances espectaculares que los de mi edad (aquí es donde me balconeo) llegamos a ver en premiaciones como los MTV o VMA en sus grandes momentos, cuando aparecía un Michael Jackson bailando “Billy Jean” creando momentos memorables de la tele o la propia Madonna con conceptos y coreografías ideales que literal, encendían los sentidos de los televidentes. Así, de golpe, con una canción, esa era del pop llena de gigantes pasó frente a mis ojos y sin pena, he de decir que me transporté a esas glorias ochenteras y noventeras.

Algo que admiro de una mujer de ese calibre, además de que se ve espectacular, tiene un cuerpo que no delata en lo absoluto su edad y la facilidad para ejecutar coreografías, es su conexión con el público, pues habla con la gente, interactúa, hace bromas, es sarcástica y es capaz de lograr que todas las almas ahí reunidas repitan a sus órdenes un mantra que desconocen y no entienden sólo porque Madonna lo pidió.

Momentos clave como cuando comparó abiertamente “Express Yourself” con “Born This Way” de Lady Gaga en el que la segunda queda en evidencia pues es prácticamente una copia, hecho que confirmó la propia Madonna al decir al terminar la canción “She’s not me”,  las impresionantes pantallas centrales que asemejaban estructuras que parecían una escenografía real, la presencia de más de 20 bailarines haciendo acrobacias en ligas y resortes y la presencia virtual de Nicki Minaj fueron sólo algunos de los elementos que hicieron que esos 114 minutos fueran inolvidables.

Y, desde mi punto de vista, uno de los momentos más bajos (que para muchos será de los más altos) fue cuando prácticamente se quitó toda la ropa para quedar en lencería y lucir un cuerpo espectacular a ritmo de una versión que a mi gusto destroza la esencia de “Like a Virgin”, este cuadro me pareció largo, excesivo y, para la vanidad de Madonna, fue un momento crítico pues fue el único punto en el concierto en el que era posible notar que esta impactante mujer ya tiene más de medio siglo rondando por la vida.

“Celebration”, el tema elegido para concluir con esta sobreestimulación visual y sonora es perfecto, la reina del pop logró aparecer en el escenario viéndose nuevamente como una veinteañera llena de energía que es capaz de estar al tú por tú con los mejores bailarines del mundo.

Con un show lleno de detalles de Kabbalah, mensajes incluyentes y de tolerancia y hasta la presencia de su pequeño hijo Rocco bailando con un entusiasmo que emociona a las complejas coreografías de su madre, Madonna demostró que es moda, que es innovación, que es tecnología, que es infinitamente sexy, no dejó duda de por qué todas quieren ser como ella, pero, también dejó claro que nadie, en mucho tiempo, podrá llenar sus zapatos.

Madonna y Rocco en el escenario

Y, después terminó la magia y volvimos a la realidad… el tumulto, un puente peatonal que creo que es lo más cercano a la percepción que podré tener del infierno en vida, un intento de robo afuera del Foro Sol y los gritos de los vendedores ambulantes, me transportaron a una realidad en la que, aquí, una reina del pop es Paulina Rubio, Fey o Belinda… por eso, prefiero vivir en la evasión y considerarme desde este momento una de las tantas adoradoras de la única e irremplazable Madonna.

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2 pensamientos en “Sólo hay una reina y se llama Madonna

  1. MUY BUENA RESEA SOLO QUE TE EQUIVOCASTE EN LA FECHA: domingo 25 de junio

    Y ADEMAS NO ME LLEVASTE HE

    JAJAJAJJA NO TE CREAS ES BROMA Y ME GUSTAN TUS PUBLICACIONES 😀

    SALUDOS

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