Toronto ¡bajo cero!

Desde que me plantearon la posibilidad de visitar Toronto en diciembre, en lo primero que pensé fue en el frío… he tenido la fortuna de visitar esta ciudad en tres ocasiones pero siempre había sido en primavera o verano, por lo que, como bien me advirtieron, me encontraría con un panorama completamente distinto.

Visitar Canadá es toda una experiencia y esta ciudad siempre guarda gratas sorpresas, la de hoy fue el sentir que mis orejas prácticamente se congelaban. El punto de encuentro con la persona que pasó por mí al aeropuerto era fuera de la terminal, así que ahí tuve mi primer “acercamiento” con el clima que, según los termómetros locales era de -2º, sin embargo, el conductor me hizo la aclaración de que por factores como el aire, en realidad la sensación era de -7.

Durante el trayecto pasó lo que alguien que viene de una ciudad en la que la temperatura nunca llega al punto de congelación siempre espera, y eso es que empezara a nevar, así, durante todo el camino vi como caían estos copos similares a plumitas volando.

Llegué al hotel Hilton, ubicado en el centro de la ciudad casi tres horas antes de mi cita con la oficina de turismo, por cierto con mucha hambre pues tengo la suerte de que al subirme a un avión automáticamente me quedo dormida y por lo tanto no había desayunado ni comido, así que decidí salir a recorrer los alrededores para encontrar algo de comer, ahí di con Tim Hortons, una cafetería sencilla en la que pude comer una sopa hirviendo que me ayudó con el tema del frío, después, me di cuenta de que aunque eran las 4:00 pm, empezaba a oscurecer y como consecuencia, la temperatura bajaba, así que emprendí el camino de regreso.

A las 5:00 pm está completamente oscuro

A las 5:00 pm está completamente oscuro

La vista desde la habitación es espectacular, Toronto es una ciudad llena de áreas verdes pero también de grandes edificios, mi ventana da justo hacia la “CN Tower”, misma que visitaré mañana por lo que prefiero hablar después de ella, pero, insisto, lo que más me gustó de esta panorámica era ver caer la nieve con la expectativa de que quizá mañana la ciudad amanecerá blanca.

CN Tower desde el piso 23 del hotel Hilton en la calle Richmond

CN Tower desde el piso 23 del hotel Hilton en la calle Richmond

La cena fue en el restaurante “Tundra”, ubicado dentro del hotel, este lugar, como su nombre lo indica, tiene una temática invernal, incluso su mantelería y vajillas hacen alusión a esto. El menú fue una delicia, la fusión de sabores agridulces (siempre usando el maple como ingrediente principal) le da un sabor único… pero, me distraje y me quedé platicando con una periodista de Washington y cuando me di cuenta mi plato había desaparecido.

Carne cocinada con maple

Carne cocinada con maple

Aquí las cenas son muy temprano y terminan aún más temprano, a las 8 pm nos desearon buenas noches, eso, en D.F. son las 7, por lo que me resultaba imposible e impensable tener sueño, así que decidí “explorar” el hotel. Encontré un gimnasio que funciona las 24 horas del día (que estoy segura de que no visitaré en esta estancia) pero, al lado hay una alberca techada climatizada espectacular y, en un toque de valentía quizá podría intentar meterme a la alberca que está al aire libre con agua caliente, sólo por el gusto de nadar viendo la ciudad iluminada y la “CN Tower” en su máximo esplendor…

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Mañana visitaré el mercado St. Lawrence e iré a una función de “El Cascanueces” para cerrar el día con una cena en el restaurante de la torre que tiene un restaurante giratorio, termina, por lo pronto, termina mi primer día en Toronto.

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