Blue Mountain, un destino cuatro estaciones

A sólo dos horas y media de distancia de Toronto, Canadá, está Blue Mountain, una villa que en invierno funciona como una estación de esquí y en verano es un centro vacacional en el que es posible llevar a cabo todo tipo de actividades.

Todo sucede alrededor del hotel “Westin Trillium”, éste es el eje de una pequeña villa en la que es posible encontrar restaurantes, bares, centros de recreación físicas y también una montaña rusa llamada “Ridge Runner” que atravieza la montaña y en la que es posible controlar la velocidad gracias a unas palancas individuales.

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Una actividad ideal en la villa de Blue Mountain es la de abordar una de sus góndolas y subir hasta Scenic Caves, un parque natural ideal para hacer senderismo, introducirse en sus cuevas (conocidas como refrigeradores naturales), caminar hasta un punto conocido como “Suicide Point” para disfrutar de una vista espectacular (nada más, no para saltar o darle un fin dramático al viaje) y, finalmente, concluir la expedición bajando a tierra firme a través de una tiroteas en la que, si eres capaz de mantener los ojos abiertos, disfrutarás de un increíble espectáculo.

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Muy cerca de la villa de Blue Mountain, ir al Spa Le Scandinav y pasar una tarde ahí es una visita reconfortante. Al más puro estilo de los baños nórdicos, en esta propiedad perfectamente equipada, podrás disfrutar la experiencia de activar tu circulación pasando de aguas cálidas a heladas en cuestión de segundos, repitiendo este proceso por lo menos tres veces y, como resultado saldrás completamente renovado (eso sí, con mucho sueño y un hambre feroz).

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Un detalle que seguro gustará a los viajeros que no pueden dejar de compartir en redes sociales sus andanzas (yo incluida), es que la villa de Blue Mountain tiene wifi gratis, cortesía del hotel Westin, por lo que en ningún momento estarás desconectado.

Y si después de probar sus exquisitos restaurantes de comida griega, italiana y mexicana tienes espacio para un pecadillo extra, ahí encontrarás un lugar para probar las famosas “Beaver Tales”, un postre hecho de masa frita que puede ser acompañado por distintos jarabes de dulce, ya sea de chocolate, caramelo, cacahuate, fresa o la clásica, por supuesto repleta de miel de maple.

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